Ambas empresas estatales chinas de aviación –AVIC I y AVIC II– se encuentran próximas a unificar sus esfuerzos tecnológicos, financieros y operativos, para integrarse dentro del mes en curso en un consorcio único denominado China Aviation Industry Group Corporation, con el propósito de dar respuestas a las demandas que han sido descritas para este sector en el Décimo Primer Plan Quinquenal (2006-2010). Entre otras metas fijadas por el gobierno del presidente Hu Jintao, se incluye el desarrollo local de helicópteros, aviones civiles de transporte, equipamiento electrónico, sensores y plantas de poder para plataformas aéreas.
En la actualidad, AVIC II es el único fabricante local de helicópteros militares y comerciales, y mantiene una relación con la firma Embraer de Brasil, en orden a construir en una planta ubicada en la ciudad de Harbin, aparatos ERJ 145, los cuales han sido adquiridos e incorporados a sus flotas por parte de varias empresas chinas de transporte regional. Tanto AVIC I como AVIC II producen componentes para aviones fabricados por Boeing y Airbus, ambas multinacionales con fuertes intereses comerciales en China.
Sabido es el interés de China en orden a comenzar una campaña destinada a comercializar aviones a reacción capaces de transportar entre 60 a 90 pasajeros, como es el recientemente presentado ARJ-21. Concebido para competir directamente con Bombardier de Canadá y Embraer de Brasil en los mercados internacionales, cuenta con una fuerte dosis de apoyo gubernamental para su éxito. De hecho, a la fecha ya se han concretado medio centenar de pedidos a firme por el aparato por parte de líneas aéreas chinas, para su uso en rutas internas.
Pero el objetivo es lograr comercializar este avión entre los operadores de rutas regionales en África, Asia Central y en América Latina, donde su precio resultará más competitivo y atractivo que otras alternativas actualmente disponibles en el mercado. En todo caso, al igual como le ocurrió a Airbus con su A380, el desarrollo del ARJ-21 ha experimentado algunos inconvenientes, que le han impedido iniciar sus vuelos de prueba en los plazos originalmente establecidos.
China planea dar en el 2020 un paso aún más ambicioso en su desarrollo aeronáutico, poniendo en el aire y en los mercados globales un aparato de transporte orientado a competir directamente con los aviones comerciales fabricados por Airbus y Boeing. En lo relativo a la fabricación de helicópteros, tanto Sikorsky como Eurocopter -su modelo conjunto EC 175 tendrá su vuelo inaugural en el 2009- y los fabricantes rusos integran la lista de empresas foráneas que mantienen operaciones de coproducción con los consorcios locales AVIC I y AVIC II.
Producto de los positivos comentarios recibidos de parte de observadores militares y civiles desplegados en la provincia de Sichuan, afectada recientemente por un trágico terremoto, que causó la muerte de más de 70 mil personas y el desplazamiento de más de dos millones de personas de sus hogares, es probable que pronto se inicie la producción en China de los helicópteros de transporte pesado Mil Mi-26. Los helicópteros medianos de transporte Mil Mi-17 ya son coproducidos en China, donde son operados tanto por las Fuerzas Armadas como por empresas de transporte civil.
Analistas locales pronostican que al 2010 China requerirá de al menos unos dos mil helicópteros de diversas características, para abordar todas las necesidades en materia de transporte civil y militar. De ahí que todos los actores relevantes en la producción de estos equipos se encuentran de alguna manera trabajando en terreno, con miras a posicionarse ante la opinión pública y las instancias de toma de decisión gubernamentales.
Finalmente, aún cuando los aviones de combate diseñados y fabricados en China han apuntado principalmente a satisfacer las necesidades y demandas de modernización de las flotas aéreas locales, es evidente que algunos modelos de última generación -como el FC-1 Xialong o el Jianji-10- estarán pronto en servicio con socios tradicionales como Pakistán, Bangladesh o Sri Lanka.
El proceso antes descrito hará que los aviones de combate chinos se transformen en alternativas cada vez más interesantes para los países de la región latinoamericana, combinando la disponibilidad de una plataforma avanzadas de bajos costos de operación con condiciones de pago que no necesariamente deberán en dinero al contado o a plazo. Ello porque lo último también podrá ser cubierto con materias primas, alimentos u otos commodities, como ha sido el caso de otras naciones que han adquirido material a cambio de petróleo, minerales o carnes.
*MARIO IGNACIO ARTAZA es un periodista y diplomático chileno, que actualmente se desempeña como Primer Secretario de la Embajada de su país en la República Popular China. |