En ejercicio de las potestades de su cargo, el Presidente “Lula” da Silva también invitó a la sesión a la Jefa de la Casa Civil, Sra. Dilma Roussef; al ministro encargado de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia (SAE), Roberto Mangabeira; el ministro encargado de la Secretaria de Comunicación Social, Franklin Martins; y el secretario ejecutivo delegado de la Tesorería, Francisco Franco.
La sesión del DNS –un órgano consultivo de la Presidencia de la República-, en que se expuso y debatió el nuevo plan estratégico de seguridad nacional, se prolongó por cerca de dos horas, en una reunión que fue primera realizada por esa instancia desde el año 2003. Las exposiciones estuvieron a cargo del ministro de Defensa Sr. Jobim y el ministro de la Secretaria de Asuntos Estratégicos, Sr. Mangabeira. Ambos personeros presidieron y coordinaron, respectivamente, el comité interministerial que fue convocado en Septiembre del 2007 para diseñar la nueva Estrategia Nacional de Seguridad.
Tras la conclusión de la sesión del CNS en que se aprobó el borrador del nuevo plan, el Presidente Inácio “Lula” da Silva señaló que Brasil finalmente tendría “un diseño de defensa acorde con su tamaño y sus necesidades”. El borrador, de poco más de noventa páginas, define un nuevo planteamiento estratégico de la defensa cuyas bases, contenidas en 23 medidas legales y administrativas, serán implementadas entre Marzo y Diciembre del 2009.
Entre las medidas mencionadas se incluyen modificaciones a las leyes de impuestos y adquisición aplicables a las compras de material bélicos e implementos de uso militar, que favorecerán a las alternativas manufacturadas localmente o con mayor contenido de partes o componentes de manufactura local. Ello apunta a reimpulsar las capacidades industriales y tecnológicas de la industria local que –salvo en el sector aeroespacial- logró un alto nivel de producción y exportación entre los años setenta y ochenta pero entró en decadencia desde principios de los noventa.
Al respecto, el ministro Jobim destacó la conexión entre la defensa y las actividades de índole industrial y tecnológica ligadas a ella, subrayando que ellas son fundamentales para Brasil. “La defensa es el escudo que protege el desarrollo, asegurando que el país tenga la capacidad de decir no y de defender sus intereses. Más importante aún, el desarrollo y la defensa son inseparables, y los avances tecnológicos que benefician a uno en realidad benefician a ambos, de modo que el verdadero ganador es la nación en su totalidad”, concluyó.
Modernización y Gasto Militar
Casi al mismo tiempo que se daba inicio a los estudios orientados a diseñar la nueva Estrategia Nacional de Seguridad, mediante la formación de una comisión interministerial en Septiembre del 2007, el gobierno brasileño decidió duplicar el presupuesto destinado a las adquisiciones de equipamiento militar para el Año Fiscal 2008. La decisión, coherente con los objetivos definidos para el nuevo plan estratégico, apunta a mejorar las capacidades de disuasión y defensa de los intereses nacionales, impulsando al mismo tiempo el desarrollo tecnológico e industrial.
En lo concreto, el presupuesto disponible para la inversión de capital en nuevo material bélico se incrementó en un 120 por ciento en relación a la suma disponible para el mismo propósito en el Año Fiscal 2007, pasando de los USD 1.100 millones asignados en ese último año a USD 2.585 millones. En valores totales, sumando los recursos destinados tanto al pago de salarios y beneficios para el personal militar como para las operaciones y el mantenimiento de la infraestructura y el equipo de las fuerzas armadas, el presupuesto de Defensa de Brasil subió de USD 3.400 millones en el 2007 a USD 4.800 millones en el 2008.
Un detalle importante es que con el aumento en el último año el peso del gasto militar en Brasil se traslado desde el sector personal al de inversión en equipamiento, que de representar un 32,35 por ciento en el 2007 –una distribución muy en línea con la tradición de la región sudamericana- pasó a significar un 54,85 por ciento en el 2008. Ello debe traducirse, dentro de los próximos años, en un substancial aumento de las capacidades operativas de las fuerzas armadas brasileñas.
Otra perspectiva, que permite apreciar mejor las dimensiones y alcances del aumento de los fondos destinados a la adquisición de nuevo equipamiento militar, es que los recursos destinados a ello en el 2008 superaron a la suma de los fondos destinados a inversión en los sectores de Educación, Salud, Previsión y Desarrollo Social.
Aunque el ministro de Defensa Nelson Jobim explicó que el objetivo de los planes de “readecuación militar” es que las fuerzas armadas brasileñas “recuperen su poder” para superar desventajas a nivel regional, descartó que ello se busque contener o responder a alguna percepción de amenaza en el entorno regional, subrayando que “todos nuestros vecinos son socios y amigos”.
Jobim ha sido igualmente enfático respecto de que la modernización del aparato militar de Brasil no es impulsada por “pretensiones expansionistas sino por un concepto de disuasión...Porque el concepto de Defensa moderno, que nos interesa, es el que inhibe. Es decir, que nadie crea que puede entrar en el espacio aéreo brasileño, o que nadie piense que puede concentrar fuerzas en el mar, en las aguas territoriales brasileñas”.
Con las fuerzas armadas más numerosas o de mayor tamaño de América del Sur, a cualquier observador no educado le parecerá improbable que alguien se atreva a desafiar la soberanía territorial de Brasil. Sin embargo, una combinación de recortes de presupuesto y la postergación de varios programas de actualización y reemplazo de material anticuado, que tuvieron lugar a lo largo de la última década, dejaron a las fuerzas armadas brasileñas con algunas serias deficiencias operativas. Así es como, aunque siguen siendo numéricamente superiores, los militares brasileñon han quedado rezagados en relación al material desplegado en años recientes por las fuerzas armadas de Chile, Venezuela y Perú. |