Esto ha hecho que surjan voces demandando la cancelación de los planes de compra, tanto por razones de precio y costos como también por las restricciones que Estados Unidos quiere imponer a la transferencia de tecnología y a las cuotas de participación industrial de los países socios. En el caso de Dinamarca y Noruega, desde hace un tiempo se viene considerando al Gripen NG del fabricante sueco SAAB como una alternativa.
En el caso del Reino Unido, cancelar la adquisición del F-35 originaría problemas mayores para la Marina Real, forzando una revisión del proyecto de construcción de los dos grandes portaaviones de 65 mil toneladas de la Clase “Queen Elizabeth”, lanzado recientemente con un costo previsto por sobre los USD 7 mil millones.
Descartado el avión de despegue y aterrizaje corto o vertical (VSTOL), se debería optar por un cazabombardero naval convencional, lo que obligaría a revisar el diseño de los portaaviones para incorporar catapultas y equipos de retención en la cubierta de vuelo. Esto encerraría el peligro de generar retrasos y alzas de costos, que podrían terminar por “hundir” definitivamente ese proyecto naval británico. |