En la mañana del pasado viernes 30 de Enero, 220 empleados de las áreas de producción y mantenimiento de la Empresa Nacional de Aeronáutica (ENAER), con sede en Santiago de Chile, fueron notificados de que en treinta días –plazo mínimo de aviso de despido bajo la legislación laboral local- se pondría término a los contratos que les vinculan a la empresa estatal administrada por la Fuerza Aérea de Chile (FACh).
Los trabajadores notificados de despedido se declararon en huelga en la mañana del lunes 2 de Febrero, desplegando lienzos y pancartas, mientras procedían a bloquear con sus vehículos particulares los accesos a las instalaciones de ENAER. A la protesta se sumaron representantes de los sindicatos del astillero constructor ASMAR, otra empresa del Estado que es administrada por la marina chilena, quienes se hicieron presentes para expresar su apoyo y solidaridad con los despedidos.
Los despidos fueron explicados por ENAER como un “producto del impacto de la crisis financiera internacional”. Pero, según los líderes sindicales, la medida sería "injustificada" y no respetaría promesas hechas por el Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea de Chile (FACh), ni serían coherentes con los llamados de la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que recientemente pidió recurrir a los despidos sólo como última medida para enfrentar los efectos de la crisis financiera global.
El presidente (s) del sindicato Nro. 1 de ENAER, Reginaldo Lara, explicó que el paro de actividades es "una manifestación de repudio a los despidos", que calificó de "muy desleales", dado que han afectado a funcionarios se desempeñaban desde hace 10, 15 y 20 años en la entidad. El dirigente focalizó sus críticas sobre la actual administración del fabricante aeroespacial chileno, acusándola de "incapacidad" para manejar la empresa y revertir los balances en rojo que la empresa viene registrando a lo largo de los últimos cinco años.
Lara también dijo estar en conocimiento de que ENAER planea hacer nuevos despidos a partir de Marzo próximo, e hizo un llamado a conformar una mesa tripartita entre el ministerio de Defensa, los dirigentes del sindicato y la administración de la empresa, a fin de buscar una solución a los problemas de esta última y revertir los despidos.
Una Crisis Esperada
Las cosas comenzaron a complicarse durante la mañana del pasado viernes 30 de Enero, cuando 220 trabajadores de ENAER, que entonces empleaba a 1.275 personas, recibieron notificaciones de despido. Tras deliberar a lo largo de un tenso fin de semana, el lunes 2 de Febrero los empleados se congregaron en una gran protesta en el frontis del edificio corporativo, advirtiendo que no estaban dispuestos a “pagar los pagar los platos rotos por años de mala gestión" de la administración de la empresa.
La mayoría de los medios informativos chilenos justificaron los despidos de ENAER como parte de los efectos de la crisis financiera global, que ya había hecho sentir su impacto con la suspensión de las obras de construcción del gigantesco complejo Costanera Center. Sin embargo, Bernardo Tapia, Presidente del Sindicato Nº 2 de ENAER, Bernardo Tapia, rechaza esa visión, puntualizando que los despidos son el resultado de problemas que se arrastran desde mucho antes, y que son producto de la "mala gestión" de la administración de la empresa.
Tapia explica que, aunque es real, "la crisis económica internacional es en este caso una excusa de la administración. Los mismos gerentes y administradores que ha llevado a la empresa a la situación en que está hoy, están con sus trabajos intactos. En cambio son los trabajadores, que han hecho que esta empresa gane premios internacionales por su calidad, los que están hoy en la calle."
El dirigente sindical puntualiza que ENAER “lleva cinco años de cifras rojas, con pérdidas de alrededor de ocho millones de dólares. Nunca ha estado bien. Pero hoy día no podemos permitir que los trabajadores paguen por una mala gestión y una mala administración que se arrastra de épocas anteriores”.
Los despidos comenzaron a producirse el viernes 30, comenzando a las 10 de la mañana y hasta las 12 de ese día. El área más afectada fue mantenimiento, seguida por producción, y juntas son las dos gerencias más grandes que tiene la empresa. Otras áreas más pequeñas fueron sencillamente canceladas con el despido de todo su personal, indican fuentes. "El Ministerio de Hacienda ha estado inyectando capitales a ENAER – denuncia Tapia- y no podemos pensar en que el Estado Chileno le entregue dinero a la Empresa para que ésta a su vez desvincule gente. Se contradice con el llamado hecho a los empresarios por parte de la Presidenta Michelle Bachelet, de no desvincular gente como una solución fácil."
Desde Haití, donde se encontraba en visita oficial, el Ministro de Defensa de Chile, Sr. José Goñi, dijo que esperaba que “los despidos en ENAER sean una cosa únicamente temporal”. Goñi explicó que “lo que ENAER ha tenido que hacer es desvincular, esperamos que temporalmente, a estos trabajadores. Pero se ha trabajado paralelamente en un plan de acompañamiento para cada uno de ellos, para que en este periodo de desvinculación no queden abandonados".
Pero el dirigente del Sindicato 2 de ENAER, Bernardo Tapia, pone en duda la preocupación de la autoridad, señalando que lo sucedido "contraviene la palabra comprometida del Ministerio de Defensa, con el cual veníamos conversando desde más de un año, y que era que se iba a hacer un proceso consensuado y que se iba a trabajar con los sindicatos. Algo muy distinto a lo que ocurrió el pasado viernes, cuando simplemente se procedió a notificar a los afectados".
“Eso no es lo que habíamos conversado y acordado con el Ministerio de Defensa y muy especialmente con el señor Sergio Escobar. Ya no tenemos a nadie en quien confiar. No vamos a deponer nuestra movilización hasta que los 220 compañeros que fueron desvinculados vuelvan a su lugar de trabajo. Esa es nuestra condición para sentarnos a conversar," explica el dirigente sindical.
El futuro de ENAER se muestra complicado luego de que, a través de un comunicado, sus ejecutivos reconocieran que debió desvincular 220 personas de su planta de 1.275 trabajadores "debido al fin de los contratos con el fabricante de jets livianos estadounidense ECLIPSE AVIATION y la aerolínea hispano-germana AIR COMET, en el contexto del complicado escenario de la industria aeronáutica mundial."
A partir de un acuerdo subscrito en el 2004 con ECLIPSE AVIATION, ENAER comenzó en el 2006 a producir la sección de nariz del prometedor jet ejecutivo liviano Eclipse 500. El fabricante estadounidense preveía ventas del aparato por sobre las 3.000 unidades, y ENAER cifró sus esperanzas en una participación substancial de las utilidades que resultarían de eso. Pero ya en el año 2007 ECLIPSE AVIATION comenzó a dar indicios de problemas financieros, producto de un excesivo sobreendeudamiento, que condujeron a su quiebra a fines del 2008.
Fuentes al interior de ENAER confirmaron a este medio que la empresa chilena "invirtió una gran cantidad de recursos en la capacitación de personal y la adquisición de maquinarias especialmente destinada a la producción de las narices del jet Eclipse 500, pero terminó perdiendo casi US$ 1.000 por cada producto fabricado por los altos costos." En el caso de AIR COMET, la quiebra de esta aerolínea hispano-germana también dejó a ENAER sin los contratos regulares para hacer el mantenimiento de las aeronaves de dicha empresa.
ENAER mantiene todavía otros contratos, incluyendo la producción de las secciones de cola de la serie de aviones EMB-145 del fabricante brasileño EMBRAER, y así como la manufactura de partes para los jets ejecutivos Falcon del productor francés DASSAULT y los aviones turbo-hélice de transporte del fabricante español EADS CASA. Sin embargo, distintas fuentes coincidieron en confirmar que en los últimos casos la demanda es más bien esporádica y no reporta ingresos substanciales a ENAER.
Por otro lado, la producción de las secciones de cola para los aparatos de la serie de jets EMB-145, que entre mediados de los años noventas y principios de la presente década fue el avión más vendido de su tipo a nivel mundial, beneficiando de paso a ENAER, también tiene sus días contados. Ello porque está próximo a cerrarse el ciclo de producción y ventas de esa aeronave de fabricación brasileña.
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