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| 17-05-2008 |
Refuerzo de la Presencia Naval Estadounidense: Washington vuelve su mirada hacia América Latina |
La participación del portaaviones USS George Washington en una serie de ejercicios con marinas de Sudamérica, y la próxima reactivación de la 4ta. Flota, con responsabilidad operacional sobre la región, señalan que Washington busca renovar su influencia y control sobre América Latina.
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| Por José Higuera |
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Varias evidencias indican que finalmente Washington está poniendo mayor atención en América Latina y, muy especialmente, en la región sudamericana. Entre ellos destaca el aumento de los despliegues de fuerzas navales en el área. Uno de estos despliegues está estructurado en torno a la operación PARTNERSHIP OF THE AMERICAS (POA) o Cooperación de las Américas, un evento anual que viene siendo organizado por el Comando Sur (SOUTHCOM) de los Estados Unidos.
El POA consiste en una serie de ejercicios de cooperación marítima a lo largo de las costas de América del Sur, con participación de fuerzas navales locales, con el objetivo de aumentar la cooperación multinacional y regional entre las marinas. POA engloba los ejercicios UNITAS que, desde el año 1960 ha venido desarrollando Estados Unidos con las marinas de la región.
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El objetivo de la operación POA, según ha expresado el Almirante James Stavidris, jefe del Comando Sur, es demostrar “el compromiso de Estados Unidos para trabajar en conjunto, con los países de la región, para garantizar la seguridad colectiva”.
La versión 2008 de la operación Cooperación de las Américas o POA (por sus siglas en inglés) tiene como figura central al portaaviones USS George Washington de la Clase Nimitz (CV 73), que zarpó de la base naval de Norfolk en Virginia durante los primeros días de abril.
El portaaviones, sexta unidad de la Clase Nimitz, desplaza 102 mil toneladas a plena carga y tiene una cubierta de vuelo de 77 metros de largo, es operado por cerca de 6 mil hombres y mujeres. Este grupo humano integra tanto la tripulación de la nave (3.200) como los tripulantes y personal de apoyo (2.800) de las unidades aéreas que componen la 17ma. Ala Aérea de Portaaviones ó 17th Carrier Air Wing (CVW 17), y un pequeño estado mayor integrado por setenta oficiales y personal.
Esta última está equipada con más de ochenta aeronaves, incluyendo cazabombarderos F/A-18C/D Hornet, S-3 Viking de lucha antisubmarina, aviones de Alerta Temprana E-2C Hawkeye y EA-6B Prowler de Guerra Electrónica; al igual que otros aviones de transporte y helicópteros. Esto le provee de una capacidad de proyección de poder que es superior a la de muchas fuerzas aéreas de la región sudamericana. |
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El USS George Washington inició a mediados de abril su programa de ejercicios de entrenamiento combinado con marinas de América del Sur. Dicho programa continuará hasta octubre próximo, mientras circunnavega las costas del Cono Sur antes de dirigirse a su nueva base en Yokozuka, en Japón.
En esta oportunidad la operación consta de tres fases, que incluyen ejercicios bilaterales y multinacionales así como visitas a puertos de países de la región. El USS Washington ya participó en la primera fase de POA, conocida como UNITAS Atlántico, donde se le unieron los destructores USS Farragut y la fragata USS Kauffman, con los que conformó un grupo de tareas.
El USS Washington y su grupo de tareas ensayaron, junto a unidades de Brasil y Argentina, el proceso de integración y coordinación de una fuerza naval multinacional. Esto incluyó el desarrollo de ejercicios combinados de guerra antisubmarina, defensa aérea, y guerra de superficie con unidades de los países mencionados. El mismo tipo de ejercicios tendrá lugar en la fase UNITAS Pacífico con las marinas de Chile, Colombia, Ecuador, y Perú. |
En el caso de Brasil y Argentina, los ejercicios realizados incluyeron prácticas de aproximación a la cubierta de vuelo del USS Washington, por parte de cazabombarderos A-4 y Super Etendard de las marinas de esos dos países sudamericanos. Por su parte, los buques y unidades aeronavales estadounidenses tuvieron oportunidad de ejercitarse en la detección de submarinos de propulsión diesel–eléctrica que poseen estos países.
Uno de los intereses de la marina de los Estados Unidos en este tipo de operaciones de entrenamiento es, junto con mostrar la bandera, entrenar a sus tripulaciones contra las amenazas “asimétricas” constituidas por los submarinos convencionales –mucho más silenciosos que los de propulsión nuclear- y las lanchas rápidas armadas con misiles antibuque.
Junto con disponer de los más modernos submarinos en servicio en América del Sur, Chile cuenta también con la mejor fuerza de lanchas misileras. Es así como, durante su paso por el Estrecho de Magallanes, el USS Washington desarrollo ejercicios Passex con las LM "Chipana" y LM "Casma", del Comando de Misileras Sur de la Armada de Chile.
Partnership of the Americas también ha incluido en otras ocasiones ejercicios con países de América Central y el Caribe, con la participación de medios aéreos y de superficie de la marina, infantería de marina y fuerza de guardacostas de los Estados Unidos y, ocasionalmente, de unidades navales de Canadá y el Reino Unido. |
Reactivan 4ta. Flota
El interés de Estados Unidos por estrechar lazos con América Latina viene siendo expresado también por la decisión de reactivar en julio próximo a la 4ta. Flota, que tradicionalmente tuvo responsabilidad en el Caribe y América Latina. Esa formación naval estadounidense, creada en el año 1943 por necesidades derivadas de la 2da. GM, fue desactivada en el año 1950.
La reactivación de la 4ta. Flota fue oficialmente confirmada a fines de abril por el almirante Gary Roughead, jefe de Operaciones Navales de los Estados Unidos. La nueva flota tendrá base en la Base Naval de Mayport en Jacksonville, en el Estado de Florida, y dependerá del Comando Sur (SOUTHCOM).
El Contra-almirante Joseph Kernan, actual jefe del componente naval del Comando Sur, ya ha sido nominado para asumir el mando de la reactivada flota, conservando igualmente su actual cargo. Kernan es el primer oficial de los S.E.A.L. -el más selecto grupo de fuerzas especiales estadounidenses- que asume un comando de flota en la marina de los EE.UU.
La nueva fuerza será un mando esencialmente operativo, lo que significa que no habrá unidades asignadas a ella en forma permanente. Lejos de ser una debilidad, esto hará que el nuevo mando sea muy flexible. Unidades navales, de Infantería de Marina y de Guardacostas basadas en las costas Oeste y Este de los Estados Unidos le serán asignadas para la realización y desarrollo de operaciones que los cometidos del nuevo mando exijan.
El restablecimiento de esta formación naval respondería a la visión de que la defensa de los intereses de Estados Unidos en América Latina y las aguas del Caribe requieren una flota dedicada. Ello debido al aumento de la importancia económica de Brasil, que parece destinado a convertirse en un importante productor de petróleo, si recientes descubrimientos se confirman; y la beligerancia política de Venezuela.
Esta última ha sido reforzada por otros países con gobiernos afines al del Presidente Hugo Chávez, especialmente el Presidente Evo Morales en Bolivia y, en menor grado, del presidente Correa en Ecuador. A esto se suma la reciente victoria del candidato de izquierda Fernando Lugo en Paraguay, que pese a las promesas de moderación del presidente electo, ha abierto una nueva ventana de inseguridad para Washington.
El aumento del comercio que se mueve a través del Canal de Panamá es también otro aliciente para una mayor presencia naval estadounidense. Desde principios de la presente década la marina de los Estados Unidos viene participando anualmente los ejercicios PANAMAX, en base a una iniciativa lanzada en el año 2003 en conjunto con la Armada de Chile y las autoridades panameñas.
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Estos ejercicios, orientados a preparar la defensa del Canal de Panamá frente a un conjunto de amenazas, han crecido en los últimos años, hasta incluir la participación de un importante número de países latinoamericanos y también a usuarios europeos del istmo. En el 2007 incluyó a 30 barcos, una docena de aeronaves y 7.500 efectivos de 19 naciones. Sin embargo, es sabido que Washington tiene como objetivo despliegues navales más permanentes en torno al Canal, no sólo de fuerzas propias sino también de otros países de la región.
Otra razón para este reforzamiento del despliegue naval, que es menos mencionada pero está tácitamente presente, es el potencial de inestabilidad interna que Estados Unidos ve en Cuba, debido a la edad y condición de salud de Fidel Castro. A pesar de haber cedido oficialmente el control político a su hermano Raúl, el líder de la revolución cubana sigue siendo una pieza clave del equilibrio de poder en la isla. Según la visión de Washington, el eventual agravamiento de su salud -o su fallecimiento- darían lugar a un periodo de inestabilidad y tensiones internas.
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