Transparencia y Desencuentro
Uno de los puntos centrales del primer encuentro del CDS en Santiago de Chile se refiere a la planificación e implementación de medidas para transparentar el gasto y las adquisiciones militares de los 12 países miembros. La iniciativa ya había sido discutida y acordada en las reuniones preparatorias del encuentro, que también tuvieron lugar en la capital chilena, y fue incluida entre los ejes del encuentro que tuvo lugar esta semana. La idea es avanzar hacia la adopción, por parte de todos los países miembros de UNASUR, de una metodología estandarizada para el cálculo del gasto militar, que estaría basada en el sistema de homologación desarrollado y aplicado por Chile y Argentina desde principios de la presente década. Dicha metodología común de cálculo del gasto militar hará posible la comparación real del volumen de los recursos financieros que los países miembros destinan al sector Defensa.
De acuerdo a la propuesta realizada en Santiago por el gobierno argentino, a través de su Ministra de Defensa, Sra. Nilde Garré, la información resultante irá a un banco de datos común. Este último será mantenido por un organismo creado para tal efecto, tentativamente llamado Centro Suramericano de Estudios Estratégicos de Defensa, que estaría basado en Buenos Aires. Este instituto ordenaría y analizaría los datos económicos, en combinación con información respecto del equipamiento militar adquirido y desplegado, los que estarían disponibles para las instancias de dialogo y elaboración de políticas regionales de cooperación en el campo de la Defensa.
La propuesta argentina fue bien acogida en términos generales, pero varios de los representantes de los países miembros plantearon reservas, específicamente respecto de la posibilidad de proveer información respecto del material bélico que poseen. Entre ellos prima la percepción de que los datos relativos a los arsenales son información estratégica, que no puede ser revelada. Los países más reticentes ante la idea fueron Perú y Venezuela, aunque al final el representante de Lima, Ministro de Defensa Sr. Antero Flores-Aráoz, de Perú, aseguró que su país informará de manera transparente todas las futuras adquisiciones de su Núcleo Básico de Defensa cuando éstas se realicen. “En una primera etapa lo que vamos a hacer es re-potenciar los equipos porque hay niveles operativos deficientes…Cuando haya las adquisiciones del Núcleo Básico de Defensa, informaremos con la transparencia debida”, concluyó.
Su contraparte de Chile, Ministro de Defensa Sr. José Goñi, señaló en tanto que “conversamos con el ministro Antero Flores [sobre sus adquisiciones militares] y nos explicaba que es lo mismo que dijo su viceministro, en el sentido de que ellos lo que han estado haciendo es comprar repuestos para sus equipos existentes durante este último tiempo. Me manifestó o ratificó de su parte el interés de seguir informándonos mutuamente en el momento en que se produzcan adquisiciones”.
Estas declaraciones de tono más bien protocolar confirma que en la región sudamericana prevalecen visiones muy arcaicas respecto de la función Defensa, construidas en torno a un concepto de Disuasión basado en la obtención de una superioridad o supremacía de la fuerza militar propia. Esta concepción de la Defensa es contraria al fin que declaradamente persigue este sector de la gestión pública, que es proveer el instrumento militar necesario para generar y garantizar la Seguridad y la Soberanía nacional.
Pero, lejos de contribuir a la propia Seguridad, la obsesión por la supremacía o superioridad militar material de unos genera desconfianzas en los otros, que la percibirán como una amenaza y tomarán medidas para conjurarla, ya sea armándose ellos mismos, concertando alianzas con otros que también se sienten amenazados, o ambas. Es una concepción que, junto con imposibilitar la implementación de esquemas cooperativos de seguridad vecinal y regional en Defensa, genera carreras o competencias armamentistas que - más allá de las necesidades de reemplazo del material obsoleto y actualización de niveles tecnológicos - tienen lugar a costa de otras áreas que son igualmente importantes para el desarrollo y la seguridad nacional.
Al respecto, resulta interesante que otra de las ideas ejes de la reunión del CDS, en este caso propuesta por Venezuela, apunte a generar una discusión sobre los enfoques conceptuales que guían las políticas de defensa de los países miembros de UNASUR. Muy por el contrario a las interpretaciones o malinterpretaciones que algunos han hecho de esta propuesta, ella no busca una “confluencia ideológica”, sino que apunta precisamente a establecer si los conceptos base de las políticas de Defensa y Militar de los países sudamericanos contribuyen o no a la seguridad de cada nación, sus vecinos y la región en general. |