Evitando Dependencias
El interés del General Ricardo Ortega en el Typhoon no es realmente nuevo. Su posición a favor de complementar a los F-16 de la FACh con un avión de combate de primera línea de origen europeo –para evitar una dependencia excesiva de Estados Unidos- ya es conocida desde hace algunos años en círculos tanto internos como externos allegados a la FACh.
Esta opinión fue expresada en forma más abierta en una entrevista concedida al diario El Mercurio de Santiago en marzo del año en curso. Allí, el General Ortega advirtió que, pese a las “ventajas” que en aspectos como logística, mantenimiento y entrenamiento ofrece el tener un tipo único de avión de combate de primera línea, “es complicado poner todos los huevos en una sola canasta”. En esa misma ocasión admitió que, aunque “por ahora el F-16 es nuestra columna vertebral…quizás a futuro adquiramos otras unidades u otros tipos de aviones”.
Distintos factores hacen que el Typhoon sea una alternativa a considerar seriamente por parte de la Fuerza Aérea de Chile. Además de estar en el inventario de las fuerzas aéreas de las cuatro naciones que originalmente encargaron su desarrollo y producción –Alemania, España, Italia y Reino Unido- este aparato también está en servicio en Austria y ha sido encargado por Arabia Saudita; mientras que países como Japón, Omán y Rumania han expresado interés en adquirirlo.
De momento, la producción confirmada y financiada del Typhoon asciende a 447 ejemplares –incluyendo aquellos encargados por Austria y Arabia Saudita- lo que le convierte en el avión de combate europeo de cuarta generación producido en mayor número. Estas cifras, que implican una ventaja en términos de costos de soporte técnico y logístico a largo plazo, deben aumentar a 713 cuando los cuatro países impulsores del proyecto confirmen el encargo de una tercera partida de 236 aparatos.
La compra de Typhoon que Chile podría eventualmente realizar –no más de 10 ó 12 aparatos- podría considerar una serie de factores ventajosos para el país sudamericano. Los cuatro países detrás del desarrollo de este avión han mantenido los pedidos planificados durante la Guerra Fría, con el fin de mantener los grados de participación de sus respectivas industrias en la producción conjunta del Typhoon. Sin embargo, el número de aparatos que están comprando excede las necesidades y capacidad de operación de sus fuerzas aéreas.
En consecuencia, Chile podría adquirir un número de Typhoon prácticamente nuevos, procedentes de los excedentes de Alemania, España, Italia o el Reino Unido; a precios y condiciones de pago muy convenientes. Además, al mismo tiempo podría negociar programas de compensación industrial con las empresas involucradas en la producción del avión en los cuatro países mencionados, para emprender desarrollos industriales conjuntos que incluirían transferencia tecnológica y creación de empleos.
El Avión
El Eurofighter Typhoon es un avión de combate extraordinariamente ágil y maniobrable, concebido inicialmente para los roles de intercepción y superioridad aérea, pero con una gran potencialidad de empleo en los roles de interdicción y ataque al suelo, que han permitido desarrollarlo últimamente como aeronave multipropósito.
Es impulsado por dos motores turbo-fan Eurojet EJ200, cada uno de los cuales genera un impulso de 60Kn seco y de 90Kn con post-quemador, para un empuje total de 40.000 libras y una velocidad máxima de entre Mach 1.5 y 1.3. La potencia y eficiencia de estos motores es tal que, aparte del Lockheed Martin F-22 Raptor, el Typhoon es el único avión de combate capaz de alcanzar velocidad supersónica sostenida –también denominada velocidad supercrucero- sin recurrir a los post-quemadores.
El aparato es controlado por el piloto mediante un sistema que añade la voz a los controles HOTAS (Hands-on Throttle and Stick) que vienen siendo característicos desde los aviones de combate de tercera generación. El nuevo sistema –conocido como Voice-Thottle-and-Stick o VTAS- permite que el piloto seleccione los modos de operación e introduzca la información necesaria en forma oral.
Veinticuatro botones, distribuidos entre el acelerador y el bastón de control, permiten controlar los sensores, las armas, las contramedidas y el vuelo del avión. Estas funciones son respaldadas por tres pantallas alfanuméricas instaladas en la cabina y un amplio presentador frontal holográfico de datos (HUD). El Helmet tracker System (HTS) -un sistema de traqueo montado en el casco desarrollado por Denel Optronics de Sudáfrica- enlaza a los sensores y las armas, permitiendo que el piloto designe un blanco con sólo dirigir su mirada hacia el.
El sensor principal del Typhoon es el radar multi-modal ECR-90 Captor, dotado de una antena de barrido mecánico pero concebido para incorporar posteriormente una antena de barrido electrónico (AESA). El prototipo de esta última fue probado exitosamente durante el 2007, y la nueva variante del radar –con prestaciones substancialmente mejoradas y ampliadas- debe entrar próximamente en producción bajo la denominación Captor AESA o CAESAR.
El avión también cuenta con el sensor pasivo de traqueo infrarrojo PIRATE, que opera conjuntamente con el radar o por separado en la adquisición e identificación de blancos en los modos aire-aire y aire-tierra. También puede integrar el pod láser de identificación y designación de blancos Litening, que ya fue adquirido por Alemania y el Reino Unido para sus Typhoon.
En lo que a armas se refiere, el Typhoon cuenta con un cañón Máuser de 27mm en montaje interno, y con trece puntos reforzados para sostener armas externas, incluyendo ocho bajo cada ala y cinco bajo el fuselaje, para un total de carga bélica externa de 6.500 Kg. El rango de armas ya homologadas incluye misiles como los AIM-9M Sidewinder, AIM-120 AMRAAM, BGT Iris-T, MDBA Meteor, AGM-84 Harpoon; y bombas guiadas como Paveway II, Paveway III, Enhanced Paveway, JDAM y el modulo Taurus 350, entre otras.
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